MEKNES

Bienvenido a Meknes

La comunidad franciscana de Meknes se remonta a finales de los años 30, cuando los frailes se trasladaron al interior de la medina para atender a una pequeña comunidad cristiana de franceses. Inicialmente, la comunidad se estructuró como una parroquia, destinada sobre todo a acoger a los europeos más pobres que vivían en los márgenes de la ciudad árabe. Estaba dedicada a San Antonio de Padua. Los primeros tiempos fueron decisivos para ganarse la aceptación del barrio, que no estaba preparado para acoger una iglesia dentro de la medina.

La strategia clave

Una estrategia clave que utilizaron los frailes para ganarse la aceptación fue permanecer junto a los pobres, sobre todo cuando, en 1958, abrieron un pequeño dispensario que ofrecía atención médica gratuita y que, con el tiempo, se convirtió en un punto de referencia para toda la ciudad. Gracias al esfuerzo y a las aportaciones de cada uno, la comunidad no tardó en ganarse entre los marroquíes el apodo que aún hoy se mantiene: «mon pére». Desde aquellos años, nuestra comunidad se convirtió, para la ciudad de Meknes, en «chez mon pére».

El Centro San Antonio

Este clima de comunión con la gente ayudó a los frailes a mantenerse atentos a la realidad de la ciudad; por eso, otro acontecimiento importante fue cuando, a principios de los años 90, se inauguró la casa para ofrecer cursos de refuerzo a los jóvenes que volvían del colegio, sobre todo a aquellos cuyos padres, al ser analfabetos, no podían ayudarles en absoluto. Así, de una forma muy sencilla, nació el Centro San Antonio. Hoy en día, el Centro conserva el espíritu de los comienzos: la gratuidad, la atención a la alfabetización y el apoyo escolar; además, cuenta con la ayuda de muchos voluntarios marroquíes que imparten clases de varios idiomas y nos ayudan en la gestión.

Entre Cristianos y Musulmanes

Nuestra vida gira en torno a la oración, verdadero motor de nuestra presencia, y a las relaciones entre nosotros y con el mundo del islam, empezando por los vecinos.

Además del Centro, los frailes se encargan, junto con el párroco de Meknes, de acudir a las cárceles para visitar a los presos cristianos y de garantizar la celebración de misas en algunas comunidades de monjas.

Por último, gracias a la parroquia dirigida por un sacerdote diocesano, podemos vivir momentos de comunión y convivencia con los estudiantes subsaharianos que estudian en nuestra ciudad

Aquí encontrarás algunas fotos de nuestra realidad

Encontrarás fotos de los frailes, fr. Stéphane y fr. Andrea, de algunos cristianos que acuden a nuestra casa, del Centro, de nuestros voluntarios, de los estudiantes…

Tenemos a nuestra disposición un tesoro de vida y amor que no puede engañarnos (EG 265)